Por: Julia Ortega
Hay gestiones públicas que
se limitan a administrar una institución y hay otras que dejan una marca
visible en las comunidades. La diferencia está en la capacidad de convertir una
responsabilidad administrativa en una verdadera herramienta de transformación
social.
En ese segundo grupo merece
ser colocada la gestión del ingeniero Ángel Rafael Salazar al frente de
la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID).
Más allá de las cifras, los
anuncios y los proyectos, existe una realidad que comienza a sentirse en
distintas comunidades del país: EGEHID ha asumido un papel cada vez más activo
en la construcción de soluciones que impactan directamente la vida de la gente.
Durante años, muchas comunidades
han reclamado caminos, carreteras, puentes, viviendas, instalaciones
deportivas, centros de salud y otras obras fundamentales para su desarrollo.
Hoy, una parte importante de esas necesidades forma parte de la agenda de
inversión de EGEHID.
La institución anuncio una
inversión de más de RD$11 mil millones en San Cristóbal, con decenas de
obras de infraestructura que abarcan diferentes municipios y comunidades.
Esto no es poca cosa.
Pero más importante que el
monto, es lo que puede representar para una familia que durante años esperó una
carretera, para un productor que necesita mejores vías para sacar sus
productos, para una comunidad que requiere un puente o para un joven que
necesita espacios adecuados para practicar deportes.
Ahí es donde una
institución pública adquiere verdadero sentido.
San
Cristóbal en el centro de una visión de desarrollo
Uno de los proyectos que ha
generado más expectativas, es el
denominado Anillo Verde o Vía de Ronda, una iniciativa de gran dimensión
que busca mejorar la conectividad vial de San Cristóbal y contribuir al
ordenamiento y desarrollo de diferentes zonas de la provincia.
A esto se suman las
intervenciones en comunidades como Cambita y Los Cacaos, donde la
mejoría de las vías de comunicación puede abrir las puertas a nuevas
oportunidades económicas y turísticas.
Y este punto merece
especial atención.
San Cristóbal tiene
montañas, ríos, balnearios, agricultura, producción y comunidades con un enorme
potencial turístico. Lo que muchas veces ha faltado no son recursos naturales
ni gente trabajadora, sino infraestructura que permita aprovechar esas
ventajas.
Una carretera en una zona
rural puede parecer una simple obra de ingeniería, pero para una comunidad
puede significar mucho más: acceso al mercado, facilidad para transportar
productos, llegada de visitantes, creación de negocios y nuevas oportunidades
de empleo.
Esa es la verdadera
dimensión del trabajo público.
También resulta importante
reconocer que EGEHID no puede ser vista únicamente como una empresa dedicada a
producir electricidad.
La institución tiene bajo
su responsabilidad un patrimonio estratégico para el país y, al mismo tiempo,
mantiene una relación directa con numerosas comunidades vinculadas a sus
proyectos hidroeléctricos.
La gestión de Salazar ha
procurado ampliar esa visión mediante proyectos de infraestructura, programas
sociales, apoyo comunitario y nuevas inversiones destinadas a fortalecer la
capacidad energética e hídrica de la República Dominicana.
Pero hay algo que no debe
perderse de vista: el desarrollo energético debe ir acompañado de desarrollo
humano.
Y es precisamente ahí donde
cobra importancia el trabajo que viene realizando EGEHID en las comunidades.
En tiempos donde la
ciudadanía exige resultados y no solamente discursos, las instituciones
públicas tienen que demostrar su utilidad con hechos.
Por eso, la gestión de
Ángel Rafael Salazar merece ser evaluada a partir de las obras que se ejecutan,
las comunidades que reciben respuestas y los proyectos que pueden cambiar la
realidad de miles de dominicanos.
No se trata de afirmar que
todo está resuelto. Todavía existen grandes desafíos y necesidades pendientes.
Tampoco significa que una administración pública deba estar exenta de críticas
o de supervisión.
Todo lo contrario.
Pero reconocer lo que se
está haciendo bien también forma parte de una sociedad democrática.
El país necesita
funcionarios que entiendan que ocupar una posición pública no es simplemente
tener un cargo, sino asumir la oportunidad de servir.
Ángel Rafael Salazar ha
demostrado, desde EGEHID, una visión que combina energía, infraestructura y
desarrollo comunitario.
Ahora corresponde continuar
avanzando, terminar las obras iniciadas, garantizar que cada proyecto cumpla
con los estándares de calidad y procurar que las inversiones lleguen donde se
necesiten.
Y cuando una institución
pública logra convertir una inversión en una carretera, una carretera en
conectividad, la conectividad en oportunidades y esas oportunidades en mejor
calidad de vida, entonces estamos frente a algo mucho más grande que una obra
pública.
Estamos frente a una
gestión que entiende que gobernar también significa transformar.

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